La Silla Rota
El índice de aprobación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se quedó estancado en un bajo 33%, el nivel más bajo registrado en su carrera política, a poco más de dos meses de las elecciones de mitad de legislatura programadas para el 3 de noviembre.
Este porcentaje se ha mantenido sin cambios por tercera encuesta consecutiva del instituto Reuters/Ipsos, reflejando un descontento social ligado a la gestión económica y al conflicto bélico con Irán.
La actual popularidad del mandatario se encuentra significativamente por debajo del 47% de aprobación con el que inició su actual gestión, y se posiciona incluso por debajo del mínimo histórico de su predecesor, el demócrata Joe Biden, quien llegó a registrar un 35% de aprobación en octubre de 2024.
De acuerdo con el sondeo de Reuters/Ipsos realizado a 1,167 adultos a nivel nacional, los factores económicos y de política exterior son determinantes en este escenario: solo el 36% de los encuestados aprueba la guerra con Irán tras los bombardeos ordenados en febrero, mientras que el 71% de los estadounidenses —incluyendo a cuatro de cada diez republicanos— desaprueba cómo el gobierno maneja el costo de la vida.
Esta situación ha fortalecido la posición del Partido Demócrata de cara a los comicios del Congreso, donde el Partido Republicano busca defender estrechas mayorías.
Por primera vez en aproximadamente una década, los votantes expresaron que los demócratas tienen mejores ideas para la economía que los republicanos. Asimismo, se registra una brecha de entusiasmo electoral: el 46% de los demócratas se declara “muy entusiasmado” por votar en noviembre, frente al 31% de los republicanos. Entre los votantes independientes, el 36% indicó que votaría por los demócratas si las elecciones fueran hoy, en comparación con el 22% que apoyaría a los republicanos. La encuesta de Reuters/Ipsos cuenta con un margen de error de 3 puntos porcentuales.
La clase trabajadora: un sector clave bajo el escepticismo y la indecisión
De forma paralela, una nueva encuesta realizada por Politico y la firma Public First revela que el estratégico voto de la clase trabajadora estadounidense se mantiene disputado y marcado por la desconfianza hacia el discurso político. El 55% de los ciudadanos considera que los políticos únicamente prometen ayuda a la clase trabajadora con el fin de ganar votos.
Esta percepción de escepticismo es compartida de manera generalizada tanto por los votantes de Donald Trump como de Kamala Harris, así como por las personas que se autoidentifican dentro de este sector social.
Además, únicamente uno de cada cuatro estadounidenses pertenecientes a la clase trabajadora cree que los políticos realmente tienen la intención de ayudarlos.
El estudio de Politico expone las dificultades que enfrentan ambos partidos para consolidar su apoyo en este segmento:
A nivel general, el 37% de los estadounidenses considera que el Partido Demócrata representa mejor los intereses de la clase trabajadora, frente a un 30% que opina lo mismo del Partido Republicano. Entre quienes se identifican propiamente como clase trabajadora, la proporción se sitúa en un 38% de respaldo para los demócratas y un 32% para los republicanos.
El estudio demoscópico de Politico destaca que existe una falta de consenso sobre qué define a la clase trabajadora. El 59% de los encuestados siente que el término los describe, pero ante la obligatoriedad de elegir una sola etiqueta social entre varias opciones, solo el 16% se autodefine bajo esta categoría.
Los demócratas se enfrentan a debates internos entre sus alas moderada y progresista sobre cómo reconectar con los trabajadores, un sector que se ha ido inclinando hacia los republicanos a medida que la coalición demócrata se ha visto dominada por personas con estudios universitarios. Por otro lado, los republicanos buscan retener los avances que Trump logró en 2024 entre trabajadores latinos y negros descontentos con la economía previa.
Sin embargo, la inflación y el desempleo presionan a este sector: más de un tercio de la clase trabajadora encuestada carece de empleo actualmente, el 35% culpa directamente a Trump por el estado de la economía y la mitad de ellos considera que el presidente ha destinado demasiado tiempo a la agenda internacional en detrimento de los problemas domésticos.

