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El emblemático restaurante flotante El Atracadero también fue víctima de las implacables lluvias y terminó navegando 300 kilómetros: el mar picado lo llevó de Tuxpan a Alvarado en cuatro días.
El Atracadero desapareció la noche del 10 de octubre, cuando las fuertes lluvias y el desbordamiento del río Pantepec, en Veracruz, arrancaron sus amarras y lo hicieron navegar sin rumbo. Cuatro días después, pescadores lo hallaron flotando frente a las costas de Alvarado, a más de 300 kilómetros de donde alguna vez estuvo anclado.
En las imágenes que circulan en redes sociales, se observa cómo el cuerpo de madera lentamente se desprende de la orilla y comienza a mecerse entre aguas lodosas, alejándose cada vez más de la localidad. Su ritmo es el mismo que el del agua, va íntegro, irónicamente, con una lancha pequeña sobre él.
Otro video más, con un nuevo ángulo, lo muestra de frente. Completamente oscuro y vacío. Se observan los dos pisos de la fachada principal. Los barandales ya desgastados no sostienen nada y los vidrios, sin ningún tipo de protección, permiten ver un interior vacío.
Va río abajo, sin capitán, sin tripulación, como un barco fantasma. “Se rompieron sus amarras y solo la naturaleza decidirá dónde y cómo terminará”, escribió la cuenta que difundió el video.
El río se desbordó debido al paso del huracán Priscilla y la tormenta Raymond y no solo afectó al restaurante sino a cientos de estructuras, comercios y habitantes de la zona.

