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Tasa cero, compras públicas y lectura a la baja: las urgencias del sector editorial tras el cierre de Era

Tasa cero, compras públicas y lectura a la baja: las urgencias del sector editorial tras el cierre de Era

Proceso

Luego del primer anuncio de “cierre” de Ediciones Era, que de último momento se aseguró “reducirá al mínimo sus operaciones”, personalidades del sector cultural señalan que el acontecimiento va más allá de una tragedia: es el resultado de un ecosistema herido del desinterés de las políticas públicas.

El martes por la noche Era, histórica editorial mexicana (fundada por Vicente Rojo, los hermanos Espresate y José Azorín) publicó un comunicado en el que recordó su importancia en la formación de diversas generaciones, su 66 aniversario (5 de agosto) e informó que reducirán al mínimo sus operaciones:

“Lo que hoy anunciamos es que Ediciones Era reduce al mínimo sus operaciones. Sabemos que las noticias tienen dificultades para suplantar a los chismes, pero esto es lo que está sucediendo.

“El mundo cambió. La pandemia transformó de raíz el ecosistema del libro en México: las formas de vender, de comprar, de leer y de acompañar a los lectores dejaron de ser las que conocimos durante décadas. Nosotros lo intentamos todo para adaptarnos –y lo hicimos con la misma convicción con la que siempre hemos trabajado–, pero llegó el momento de reconocer que el equilibrio que sostenía nuestro modo de hacer libros ya no existe”.

Tras lo anterior apuntaron que en próximos meses realizarán acciones para celebrar el aniversario, incluyendo joyas de su fondo en librerías:

“En los próximos meses realizaremos varias ventas de nuestro fondo en librerías, con espacios amigos y en ferias de todo el país, incluyendo joyas de archivo de nuestros primeros años. Será nuestra manera de celebrar, junto a ustedes, esta historia: que los libros de Era lleguen a la mayor cantidad de manos posible. Estaremos también en la feria del Zócalo, donde los esperamos con enorme cariño”.

Sobre el tema, en entrevista con Proceso (y previo a ese último comunicado), Gerardo Jaramillo, presidente de la Asociación de Librerías de México (ALMAC); los escritores Eduardo Vázquez Martín, actual coordinador ejecutivo de El Colegio de San Ildefonso; y Marco Antonio Campos (Medalla Bellas Artes en Literatura, 2022), aseguraron –en diálogos por separado– que el shock que causó la primera información de ERA deja graves marcas en la cultura.

En diciembre de 2025 Jaramillo lanzó un llamado de auxilio desde Proceso a la Secretaría de Cultura, legisladores y a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, respecto a la propuesta ‘Tasa Cero’ de IVA que diera un respiro al sector librero

Recordó entonces que de 2003 a la fecha hay 458 librerías menos, cifra acorde con números del reporte de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), que arrojaron una baja en su producción de libros de 4.1%, es decir, cerca de 4.9 millones de unidades menos que en 2023.

Sumado a esto la Caniem informó que el promedio de lectura en 2024 fue de apenas tres volúmenes al año en México con tendencia a la baja, respecto a 2023.

La cámara cerró 2024 con 246 empresas editoriales agremiadas y 20 mil 54 títulos publicados, que representaron una caída del 15%. Un número de 76.4 millones de ejemplares producidos, mientras que en ventas se alcanzaron 79.2 millones de libros, impacto directamente relacionado con la ausencia de compras institucionales.

Vulnerabilidad
Para Gerardo Jaramillo, también exdirector de Educal, exgerente comercial del Fondo de Cultura Económica y experto en el sector editorial, la caída de Era es la desaparición de un ícono literario en el país:

“Es una profunda tristeza, una pérdida insustituible. Es un horror la situación que atraviesa Era y lo que le ocasionó suspender sus actividades después de 66 años de ser una de las editoriales independientes, y medianas, más importantes del país por su valor cultural, literario y editorial. Es un emblema e icono de México”.

El titular de la ALMAC también recordó que hay otros casos de cierre postpandémicos recientes del gremio, como el de las cadenas de librerías Casa del Libro (en 2025) y frente a ello la lucha de todo un sector.

–Desde hace años se habla de una crisis que va más allá de una sola empresa, ¿qué factores considera que detonaron la situación de Era?

–Es multifactorial. Por un lado, la propia dinámica del mercado; por otro, la condición tan vulnerable en la que se encuentra el sector editorial mexicano. Tuvimos una pandemia terrible con cierres de más de un año en las librerías y apenas nos estamos recuperando.

“Además, ha aumentado de manera alarmante la venta de libros pirata y la venta no regulada en redes sociales, donde la procedencia es cuestionable. El mercado, en vez de crecer, se achica”.

–¿Cuál es la situación actual de la base lectora y el apoyo de las instituciones públicas?

–Estamos con información parcial. No sabemos si la base lectora ha aumentado o disminuido porque no tenemos números claros sobre estudios, estadísticas o encuestas de lectores. Lo que sí es un hecho es que ha disminuido toda participación pública en la adquisición para bibliotecas y en las compras consolidadas.

Y apuntó sobre el sector librero:

“Las librerías como los editores tuvimos una pandemia terrible, y apenas nos estamos medio acomodando, recuperando, viendo cómo salir. Si a eso le agregamos una sobreproducción editorial en toda América Latina, que podemos percibir a partir de los ISBN otorgados por cada país, el costo de importación, del papel, de las materias primas para producir, como la diversidad en los puntos de venta unicanal, y no esté preparado para ello, pues se complica”.

–Finalmente, ¿qué soluciones urgentes requiere el sector?

–Necesitamos lograr unidad como gremio en cada uno de los eslabones y encontrar fórmulas que se llaman apoyos. Necesitamos reconocer que tenemos un problema mayúsculo. Necesitamos la Tasa Cero para librerías, para que tengan recursos y posibilidades de permanencia y crecimiento.

“También se requiere una política pública que reaccione rápido para la compra de libros destinados a bibliotecas públicas y al sistema escolar. Necesitamos indicadores claros, una encuesta de lectura que nos dé certeza, porque ahora estamos desinformados o con información parcial”.

Inanición
Para Marco Antonio Campos, poeta, novelista, traductor, y quien fuera jefe de redacción de la revista Punto de Partida, director fundador de Periódico de Poesía y el primer titular de Literatura de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM, además de investigador del Centro de Estudios Literarios del Instituto de Investigaciones Filológicas, afirmó a Proceso que la situación de Era es desoladora:

“Lo lamento muchísimo. Tuvo títulos de altísima calidad. Buen número de sus libros, de política y literatura, fueron definitivos en en mi formación desde fines de los años 60. ¿Cuántas veces no leí La noche de Tlatelolco y esas dos novelas breves prodigiosas, Aura y Las batallas en el desierto?

“No entiendo por qué los gobiernos de izquierda no han apoyado las editoriales medianas y pequeñas mexicanas que mueren de inanición. Y en cambio, el libro español se vende en las librerías prósperamente. Son tiempos desoladores para el libro impreso y lector mexicano”.

Tras afirmar que el menor presupuesto a la cultura ha sido un factor significativo en las últimas administraciones, comentó:

“Éste es el único gobierno de izquierda que conozco que no apoya a la cultura y a la educación muy sospechosamente, ¿no? En fin, es algo que resulta totalmente contradictorio. Yo creí que con la izquierda iba a haber un mayor apoyo de las artes y la educación, etcétera, que son tan necesarios para todo el país, y sobre todo un país como México que en un momento fue el país por excelencia en América que promovía más la cultura”.

Repensar el sector
Mientras que Eduardo Vázquez Martín, ensayista, poeta, editor y actual titular de El Colegio de San Ildefonso, afirmó que lo sucedido con Era es “una tragedia para la literatura, para la formación de nuevos lectores y para la democracia”. Pese a ello insistió en que no debe verse como un destino fatal para el gremio:

“Hablamos de Era como un referente cultural e histórico, pero lo que le sucedió no es un fenómeno natural e irremediable, es un síntoma de que algo en el mundo del libro y la lectura no estamos haciendo bien.

“Desaparece una columna vertebral de la difusión de la literatura, pero la crisis de Era debe ser el catalizador para salvar a las decenas de editoriales independientes y proyectos jóvenes que requieren una política integral de apoyo”.

–¿Cómo hacerlo?

–Tiene que movilizarnos. El libro no está en el centro de la reflexión de nuestras negociaciones internacionales, ni de los apoyos, ni de las políticas hacendarias. Éste es un llamado de atención para salvar a Era. No podemos dejar que la gran cadena de creación del libro sucumba sin una intervención de todos los sectores.

“Ha faltado pensar en el libro como una industria que requiere políticas de coedición, de distribución y de adquisición de ejemplares para el sistema de bibliotecas. Debemos pensar en cómo revivir las bibliotecas y cómo construir un nuevo sistema de librerías postpandemia”.

Y sobre las posibilidades a futuro, Vázquez Martín enfatizó la necesidad de la colectividad:

“No podemos sustituir la producción del libro con algunos ejemplares distribuidos de forma gratuita. El futuro del gremio depende de sentarnos a pensar en una nueva política del libro en México integrando bibliotecas, editores, libreros y distribuidores en un tejido de beneficio público”.

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