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Pobres en el desamparo; murió el cacique Jesús “Chuy” Orantes

Pobres en el desamparo; murió el cacique Jesús “Chuy” Orantes

Primera Nota

Los pobres quedaron desamparados, por lo menos, así reza la política mediática que a lo largo de varias décadas se hizo creer en la zona cañera de Pujiltic, Venustiano Carranza, Villa Las Rosas y Socoltenango, municipios donde alcanzaba el poder de Jesús Chuy Orantes, el cacique conocido como “la Luz de los pobres”, quien este martes por la noche murió de un infarto

El líder que traspasó fronteras, que fue candidato a gobernador en el 2018, era un ícono de popularidad en aquella zona, uno de las decenas de hijos que tuvo el patriarca Carmen Orantes, a quien también le indilgan varias historias de terror y muerte, aunque en su lado “humano” era caritativo y bondoso, según dijo a un medio nacional en una de sus tantas entrevistas que dio a los periodistas que querían conocer el fondo de su verdad.

Jesús Chuy Orantes, tras sufrir el infarto, fue trasladado de emergencia al Hospital Muñoa en Tuxtla Gutiérrez, donde recibió atención médica inmediata; sin embargo, pese a los esfuerzos del personal de salud, no fue posible salvarle la vida. A 20:45 horas de este mismo martes fue confirmado su deceso.

La historia del cacique defensor de los pobres

Llevaba en las venas las siglas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del que fue diputado, partido al que renunció por diferencias “irreconciliables” con la cúpula directiva.

“Tengo un profundo amor por el PRI, no así por quienes hoy dirigen su rumbos, por eso me marcho a la soledad a pensar en proyectos y a trabajar en la construcción de ideas que fortalezcan la atención de los sectores más necesitados”, fue parte de su legado escrito que dejó, aunque cuando fue candidato a gobernador, en el 2018, apenas si pronunciaba monosílabos que arrancaban la chorcha del auditorio por su tono seco y tajante de pueblo donde fue formado.

Siempre se le veía con tu típico pañuelo rojo al cuello, con sombrero, como si fuera el pionero al movimiento que impulsó en Uruapan, Michoacán, el asesinado Carlos Manzo.

Deshereda a su hijo y le quita su apellido

Uno de los puntos negativos que le cuestionaron fue que el líder cañero, quien controlaba todo el valle que se extiende hacia la meseta comiteca, y quien era el que dirigía las negociaciones sobre las moliendas en el Ingenio El Pujiltic, desheredó a su hijo Gustavo Orantes Noriega, “su mal comportamiento”, lo que no le permitió en el 2018 “reclamar herencia en la repartición de bienes inmuebles, empresas, ranchos, tierras y otros, valuados y miles de millones de pesos”.

“Yo lo reconocí como hijo legal, pero viendo su comportamiento que tenía por diferentes partes y utilizando mi nombre, dejándome mal con muchísima gente decidí quitarle mi apellido”, dijo en aquella ocasión conferencia de prensa.

A Jesús “Chuy” Orantes tenía bajo su poder las patentes de gasolineras en varias regiones de Chiapas, camiones de carga, cientos de hectáreas sembradas con caña, maquinaria pesada, ranchos, casas y otros bienes.

Para desheredar a su hijo proclamó un juicio civil en la Segunda Sala Regional Colegiada en Material Civil Zona 01 Tuxtla, con número de expediente 105/2024 y auto de toca 300-C-2C01/2024, donde el magistrado ponente Evaristo Barrios Arévalo, emitió la sentencia con fecha 12 de mayo del 2025.

Con ello, Gustavo Orantes Noriega quedó como Gustavo Noriega Domínguez.

Contrario a lo que se dice de él, el que fuera líder cañero y eterno dirigente de la CNC en Pujiltic, alguna vez presumió en una entrevista con el portal “Chiapas Paralelo” que “parece que tengo miel, la gente me sigue, la gente se pega conmigo, entonces eso me da grandes satisfacciones”.

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