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Fuerte jalón de orejas a funcionarios hace Eduardo Ramírez Aguilar

Fuerte jalón de orejas a funcionarios hace Eduardo Ramírez Aguilar

Tras reunirse con el Gabinete Legal y Ampliado, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar los convocó a trabajar por los 12 municipios que históricamente han sido olvidados en Chiapas. “les recordé que el poder no cambia a las personas, sino que revela su verdadera dimensión”, dijo.

En una publicación que asentó en sus redes sociales, el mandatario, sostuvo que “quien carece de convicción y de causa tiene un gramo de poder formal, cree que posee una tonelada de autoridad. Y ahí es cuando se convierte en un tirano de bolsillo, de esos que abusan porque por fin alguien les hace caso o porque existe la obligación de considerarlos”.

“El falto de vocación no sabe liderar, sabe imponer. Porque el encargo no le queda grande, le queda prestado, y como en el fondo sabe que no merece estar donde está, necesita gritar para que nadie note su incompetencia. Necesita humillar para sentirse superior, porque el estadista que vale inspira; el que no, intimida”.

Por eso, dijo, el improvisado se escuda en un nombramiento, en un título, en una pequeña cuota de mando, y desde ahí se venga de todas las veces que lo ignoraron. Se vuelve déspota con el de abajo, porque con el de arriba es un aplaudidor servil.
Para el gobernador Ramírez Aguilar, “esa es su doble cara: súbdito con los fuertes, verdugo con los débiles. Al actuar así, se olvida también aquella lección de Platón en Las Leyes, donde advertía que la grandeza de un dirigente se mide en cómo defiende a los desamparados”.

Sostuvo que aprovecharse de esa vulnerabilidad no es solo una falta; es una traición al sentido más profundo del humanismo.

Pero el tiempo, que es sabio, siempre ajusta cuentas. El poder prestado se devuelve con intereses. Y cuando el funcionario vacío de causas regresa a su lugar, despojado de esa fuerza efímera, se queda más solo que nunca.

“Por eso, en la alta responsabilidad de gobernar, si nos topamos con uno de estos personajes, no debemos detenernos. No vale la pena desgastar la investidura discutiendo con quien está vacío de convicciones, pero empoderado transitoriamente. Eso nos bajará a su nivel, nos ganará por experiencia en la intriga y nos distraerá de las verdaderas causas del pueblo”.

Les pidió actuar con rectitud para proteger al pueblo, porque el reinado de la soberbia siempre es breve, y su caída, créanme, es estrepitosa.
“No olviden que el poder y el encargo son vigilados, controlados y, sobre todo, prestados”, precisó.

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